Letras Bercianas: COSECHA 2016

Tintos, blancos y reservas de Gonzalo López Alba, Noemí Sabugal, Víctor del Reguero, Manuel Blanco, Paco Lainez, Alberto Blanco, Elisa Vázquez, César Gavela, Mestre y Amancio Prada

De vez en cuando recuerdo una cita de Ransmayr (El espanto de los hielos y las tinieblas): “—¿De modo que un libro, un libro más; está visto que a cada aventura sigue un cargamento de libros, una biblioteca entera…
—Y de cada biblioteca surge un nuevo aventurero”.

Aplicando el cuento a nuestro encuentro anual con las Letras Bercianas en la plaza Fernando Miranda de Ponferrada, podríamos decir algo así como:
—¿De modo que otra Feria del Libro, otro cargamento de libros, una biblioteca entera…?
—Y de cada feria surge un nuevo escritor, un nuevo poeta.

El Bierzo es fértil en autores y autoras, y la cita que cada 23 de abril nos convoca distraídamente, escondida entre los pliegues del Quijote, del San Jorge de Rimor, del Sant Jordi catalán o de la fiesta de Castilla y León, genera cada año una biblioteca entera, material bélico para resistir a cubierto doce meses de crisis, a pan, agua y poesía.

La COSECHA 2016 ha sido una buena añada: al peso, sin sisas, no baja de quince o veinte kilos de papel impreso en formatos variados. En esta reseña faltan algunos: mis excusas a los autores ausentes; más que una búsqueda concienzuda, esta cosecha es fruto del azar, la curiosidad y la tentación. Son los libros —que tienen cara y ojos, sufren, sienten y lloran— quienes nos llaman y nos convocan, y nos sientan en el sillón de orejas o en la tumbona de la playa. Basta con dejarnos seducir…

Repaso mi Cosecha 2016: el más voluminoso, notable best-seller local, es Ponferrada, retrato de una ciudad, de Manuel Blanco Pacios, que va camino de convertirse en fenómeno editorial. Blanco continúa la estela del Álbum del Bierzo, que publiqué con Adelino Pérez en 1994, y aporta al conocimiento público un buen puñado de fotos nuevas, especialmente la colección de Fernando López Zuaza. La impresión y el formato son un acierto, pero se echa en falta una organización temática y cronológica, y un índice por capítulos. En todo caso, valiosa aportación de más de 400 fotos que forman parte de la memoria de Ponferrada.

Por volumen, resulta igual de contundente una joya que pondría sobre la mesilla de noche, si no fuera que ha de leerse sentado: Las gafas del Belga, de Víctor del Reguero, a quien ya felicité personalmente en la feria. Historia y memoria de la minería en Laciana y El Bierzo, contada a través de Marcelo Jorissen, El Belga. Un libro imprescindible en vísperas del Centenario de MSP (1918-2018), para el que quedan apenas dos años y para el que deberían comenzar a velar amas nuestras autoridades, siempre tan atareadas… en otros menesteres. Víctor del Reguero es, además de historiador o cronista de esta parte de nuestra historia reciente, un activista cultural en Laciana, comprometido en la meritoria tarea del Club Xeitu. Pónganlo en su nevera para leer una tarde calurosa: Las gafas del Belga, cosecha 2016, un vino con cuerpo y aromas minerales.

Bouquet Negro
Dos novelas importantes aguardan turno guiñándome un ojo desde el atril: la una habla de Los años felices, el relato generacional de la Transición, contado por el periodista y escritor berciano, natural de Villafranca, Gonzalo López Alba, quien inauguró la feria de este año. He comenzado a hacer con Fausto Aretino, el protagonista de Los años felices, el primer viaje desde El Bierzo a Madrid, para comenzar los estudios de Periodismo o Derecho. Y diría que la pensión de Domitila Morcillo donde se hospeda, es la misma pensión en la que algún día todos nos rascamos los sabañones. La novela es cosecha Planeta 2014, pero ha ganado sabor y aroma, envejecida dos años en barrica de roble ancarés.

La segunda novela que me mira de reojo es Al acecho (Bodegas Algaida, XXXI Premio de Novela Felipe Trigo), de la buena compañera y mejor escritora Noemí Sabugal; hace tiempo que le tenía ganas, a la novela. El protagonista podría ser un pariente lejano, Julián Fierro, como mi abuela, inspector de policía que se enfrenta al crimen de una niña de catorce años, estrangulada en un callejón de Madrid, en pleno estallido del Frente Popular, 1936. Historia, política, pesadillas y secretos, con la prosa firme de la dama de la novela negra leonesa, de quien ya degustamos en estas Letras Bercianas su apasionante El asesinato de Sócrates. Bouquet noir, para acompañar paté y otras vísceras.

Cazadores de palabras
No sería completa la Cosecha 2016 sin los blancos afrutados de la poesía, godellos frescos y cantarines, que burbujean en la copa.

Es poesía, a su manera, disfrazada de relato infantil, el cuento de Amapola y la Luna, de la incansable pedagoga de la imaginación Elisa Vázquez (La Pócima Mágica, Doña Chancleta y el cohete-lavadora, etc.), ilustrado por la garabateadora Ana Gaztelumendi. Libro de trazo ágil, un espumoso sin alcohol para los pequeños de la casa, de la bodega Ediciones La Huida. Un regalo de abuelos amantes del diccionario para nietos deseosos de descubrir palabras como palisandro o jacarandá.

Más reposado y de bouquet sobrio, de las bodegas Ediciones Hontanar, cuyo mérito crece año tras año, manteniendo encendida la antorcha editorial berciana, es Paisajes interiores, primera aventura poética de Alberto Blanco González, berciano adoptivo; un ramillete de versos para beber en delicada copa de cristal.

También en copa alta de cristal tallado ha de servirse, mejor frío, un fino de bodegas gaditanas, Camino a ti, quinto libro de otro berciano adoptivo por amor, “varada su nave entre robledales, atado a unos ojos de verde jade”, Paco Lainez, poeta que no ha perdido las raíces sureñas. Tuve el gusto de leer uno de sus poemas en la clausura de la Feria del Libro, donde quedaron sus versos esparcidos, resonando en nuestros oídos “como golpea un martillo sobre el yunque de los yermos corazones”.

Epílogo de tesoros varios
De la Feria del Libro de Ponferrada traje también a mi cava literaria, un crianza Mencía 2015, de bodegas Eolas Ediciones: el libro de cuentos mágicos y prodigiosos Braganza, de César Gavela, del que ya hemos hablado en esta sección. ¡Respect!

Y un gran reserva de lujo, un verdadero Vega Sicilia berciano, La voz descalza, el poemario de Teresa de Jesús, cantado por Amancio Prada e ilustrado por Juan Carlos Mestre. Diez poemas, diez, para beber a solas o en la más dulce compañía, sorbo a sorbo hasta encontrar la verdad y la belleza fundidas en el fondo de la copa. Un tinto con acuarelas de pétalos, algas y raíces, notas florales y musicales.

Un gozo más, fruto de la venturosa conjunción artística y humana de nuestros queridos y admirados Amancio Prada y Juan Carlos Mestre:

“Juntáis quien no tiene ser
con el ser que no se acaba;
sin acabar acabáis,
sin tener que amar amáis,
engrandecéis nuestra nada”.

@ValentinCarrera

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