* Las Memorias de Salvado y los hilos invisibles de Doireann Macdermott

Un hilo de seda invisible une El Bierzo con Australia, pasando por Dublín, Tui y Barcelona; un hilo cuidadosamente hilvanado por la mano firme y suave de Doireann Macdermott, irlandesa universal, casi catalana, berciana de adopción, que llegó a estas latitudes en compañía amorosa de Ramón Carnicer, y aquí sembró raíces y amigos, afectos y complicidades. A la edad en que otros juegan a la petanca o tejen mañanitas para el brasero, Doireann Macdermott sigue activa, jubilosa, atenta a cuanto sucede, con inmensa curiosidad intelectual, la de quien sabe escuchar y, escuchando, aprende.

Doireann ha viajado estos días a Compostela para impartir la lección inaugural del congreso “Rosendo Salvado, defensor del pueblo aborigen”, organizado por el Consello da Cultura Galega, y su visita ha sido un regalo musical, compartido con mis hijas Sandra y Alicia que escucharon extasiadas su dulce relato de cómo un día lejano llegó por primera vez al valle de Corullón…

Hace ya algún tiempo, por esos avatares de la vida que conducen a lo inesperado, al goce del descubrimiento de algo nuevo, Macdermott investigó la vida y obra de un personaje tan extraordinario como desconocido, el misionero y aventurero gallego fray Rosendo Salvado.

Resumir su vida no es fácil: nacido en Tui en 1814 [contemporáneo de Gil y Carrasco, nacido en 1915; cumplen ambos su II Centenario], estudió teología en San Martín Pinario, música en Coria (Asturias) y, de la mano de los benedictinos, viajó a Italia, donde cantó misa en Nápoles en 1839. Seis años después, llegó por primera vez a Australia, donde fundó una misión que aún perdura, Nova Nursia, en la que implantó la agricultura, industria, ganadería, pozos de regadío, escuelas, hospitales… una compleja organización social levantada desde la nada. Tras más de cincuenta años de labor, Salvado murió en Roma en 1900. Sus aventuras, propias de Robinson Crusoe, las dejó narradas en un libro de Memorias, del que hay versiones en varios idiomas, y un sin fin de Diarios que aún se conservan en la biblioteca de la abadía de Nova Nursia.

Esta es la persona y el personaje fecundo que Doireann comenzó a investigar en los años 70, y tras cuyos pasos nuestra profesora irlandesa viajó hasta Australia, para descubrir la obra de un pionero en la defensa de los derechos de los indígenas.

En un tiempo de escasos remilgos coloniales, ancha es Castilla y más ancho era el imperio británico, Rosendo Salvado tuvo desde el primer día una fina sensibilidad para acercarse a los aborígenes, escucharlos, comprenderlos, empatizar, diríamos hoy, desterrar miedos y prejuicios –que si eran antropófagos o intrínsecamente malos–, y ver personas donde otros, religiosos, colonos o capitanes, apenas veían mano de obra barata y ni eso tal vez.

Escuchando el relato de Doireann, me pongo en los finos zapatos de piel de Rosendo, recién comprados en Roma, y hago con él el hatillo: pocas pertenencias personales y muchos libros. Aunque parezca extraño, Salvado lleva consigo libros rescatados tras la Desamortización de la biblioteca compostelana de Pinario, que aun se conservan en Nova Nursia. Ironías de la historia. Lleva también manuales prácticos de agricultura, apicultura, pastoreo, todo cuanto sirva para levantar una granja, una ciudad a la manera de Agustín, o mejor, una abadía medieval siguiendo el modelo benedictino. Se lo propone y lo consigue.

Me pongo sin esfuerzo en sus zapatos, fascinado por el viaje que Doireann relata: “Desde Marsella remontan en barco el Ródano y una vez en París siguen viaje a Londres, donde se les unen nuevos reclutas piadosos. Es un grupo de veintiocho personas el que finalmente, el 15 de septiembre de 1845, sale de Londres en la fragata Isabel. Un viaje a Australia en barco de vela, con una sola escala en Ciudad del Cabo, no era una aventura baladí. Lo cuenta con gracia y humor el propio Salvado en sus Memorias. (…) No es difícil imaginar el contento con que tras casi cuatro meses de navegación oyen la voz de Land ahoy!, lanzada desde la gavia del palo mayor y confirmada al aparecer sobre el horizonte las costas de Nueva Holanda”. [Revista Historia y Vida, 1978].

Entonces empezó la verdadera aventura, propia de Pizarro o Hernán Cortes: Australia es un continente. Salvado cruzó el bush (el desierto interior) con un carro de bueyes, pernoctando en cabañas de fortuna, haciendo los primeros contactos con los aborígenes, simpatizando de inmediato, aprendiendo los idiomas indígenas ayudado de su prodigioso oído musical, tendiendo puentes. Sufre, pelea, trabaja duro (“guiando Serra los bueyes y con Salvado asido a la mancera, plantan 600 vides, 600 árboles frutales y 3.000 huesos de oliva”, escribe Macdermott), fracasa, pide limosna, hace un concierto solidario, inventa toda una ONG contemporánea en el rincón más occidental de Australia, cerca de Perth, Nova Nursia, hoy centro de peregrinación.

Pero Salvado no intenta adoctrinar, escucha. A diferencia de tantos otros misioneros inclementes, que convirtieron la fe en suplicio y la duda en inquisición, Rosendo comparte la vida de los aborígenes, adapta las oraciones a su ritmo e idioma, respeta su vida nómada y su desapego de la tierra, sin noción de propiedad. También los protege frente a colonos sin escrúpulos y, en tres décadas, Nova Nursia se convierte en una villa próspera con correos, telégrafo y ferrocarril, en la que el humilde gallego Salvado es alma pater.

Muchos sabíamos hasta ayer que en Compostela hay una pizzería y una fotocopiadora en la calle Fray Rosendo Salvado y poco más. Tras escuchar la lección de Doireann y compartir la música de Salvado en el claustro de San Martín Pinario, tan caro a su memoria, y ver sus fotos y manuscritos, sentimos el afán y la curiosidad de saberlo todo de este aventurero, romántico como Gil, solitario como Robinson, paciente como benedictino, universal.

Ojalá los pasos tras sus pasos nos conduzcan algún día hasta Nova Nursia y, si el destino no nos hiciera ese regalo, dénos al menos el consuelo de leer sus Memorias.

Links de interés:
Doireann Macdermott
Rosendo Salvado en el Consello da Cultura Galega
Nova Nursia
Centro de Estudios Australianos
 Video sobre Rosendo Salvado (Consello da Cultura Galega):